
Alguien te pregunta qué tan digitalizado está tu negocio y no sabés qué contestar. Tenés sistema de ventas, pero el inventario se cuadra a mano. Tenés WhatsApp para pedidos, pero los pasás a un cuaderno. Tenés Excel, pero solo lo abre una persona.
¿Eso es estar digitalizado o no? La respuesta no importa. Lo que importa es saber cuál es tu siguiente paso, y para eso no necesitás una encuesta de cincuenta preguntas.
Necesitás seis preguntas y una hora.
Lo corto
No midas herramientas, medí respuestas. Tener sistema no significa nada si no podés contestar preguntas del negocio.
Seis preguntas bastan para ubicarte: información, procesos, decisiones, personas, datos y continuidad.
Calificá de 1 a 4 con evidencia, no con impresión.
Tu siguiente paso es el puntaje más bajo, no el tema más de moda.
Repetilo cada seis meses. El valor está en comparar contra vos mismo, no contra otros.
Medí qué podés responder, no qué tenés instalado
La mayoría de los diagnósticos preguntan si tenés ERP, CRM o página web. Eso no dice nada. Un negocio con tres sistemas mal usados está peor que uno con uno solo bien usado.
La prueba real es distinta: ¿qué preguntas del negocio podés contestar hoy, con qué esfuerzo y qué tan confiable es la respuesta?
Si para saber cuánto ganaste el mes pasado hay que esperar veinte días y sacar cuentas a mano, no importa cuánto software tengás instalado.
Las seis preguntas
Calificá cada una del 1 al 4. Sé honesto: el diagnóstico es para vos, no para enseñárselo a nadie.
Información. ¿Podés saber cuánto vendiste ayer, por producto y por vendedor, sin preguntarle a nadie?
Procesos. ¿Las cosas se hacen igual sin importar quién esté de turno?
Decisiones. ¿Qué comprar, a quién dar crédito y qué precio poner sale de un dato o de una corazonada?
Personas. Si mañana falta la persona que más sabe, ¿el negocio sigue funcionando?
Datos. ¿Confiás en lo que dice el sistema o siempre hay que ir a verificar?
Continuidad. Si se daña la computadora hoy, ¿en cuánto tiempo estás operando otra vez?
La escala:
1 — No existe. Se resuelve por memoria o no se resuelve.
2 — Existe pero depende de una persona. Si esa persona falta, se cae.
3 — Está definido y se cumple casi siempre. Con excepciones conocidas.
4 — Está definido, se cumple y se revisa. Alguien mira que siga funcionando.
Calificá con evidencia, no con impresión
Acá se arruinan casi todos los diagnósticos: la gente se pone la nota que le gustaría tener.
Para cada pregunta, exigite una prueba concreta:
Para información: abrí el sistema ahora y sacá la venta de ayer por producto. ¿Cuánto tardaste?
Para procesos: preguntá a dos personas distintas cómo se recibe mercadería. ¿Contestaron lo mismo?
Para datos: contá 10 productos y comparalos con el sistema. ¿Cuántos cuadraron?
Para continuidad: ¿cuándo fue el último respaldo y dónde está? Si nadie sabe, es 1.
Un negocio típico de mostrador que nunca ha ordenado nada saca entre 1 y 2 en casi todo. Eso no es malo: es el punto de partida real.
Traducí cada nota baja a plata
Un puntaje por sí solo no mueve a nadie. Ponerle córdobas, sí.
Tomá cada 1 y estimá qué te cuesta al año:
Datos en 1: si perdés 2% de ventas por faltantes que el sistema no avisó y vendés C$ 500,000.00 al mes, son C$ 120,000.00 al año.
Continuidad en 1: si se daña la computadora y tardás tres días en operar normal, son tres días de venta. Sobre C$ 16,000.00 diarios, C$ 48,000.00 en un solo incidente.
Personas en 1: el costo aparece el día que esa persona renuncia o se enferma, y suele ser el más caro de todos porque no se puede reponer con dinero.
Cuando el diagnóstico se convierte en una cifra anual, la conversación sobre qué arreglar primero se vuelve mucho más corta.
Tu siguiente paso es el número más bajo
La tentación es arrancar por lo más entretenido: la página web, el CRM, la inteligencia artificial. El diagnóstico existe para evitar exactamente eso.
Ejemplo con números. Un negocio saca:
Información: 2 · Procesos: 2 · Decisiones: 1 · Personas: 1 · Datos: 1 · Continuidad: 1
Con ese resultado, invertir en un CRM sería tirar la plata. Los datos no son confiables (1) y todo depende de una persona (1). Lo primero es que el inventario sea creíble y que el conocimiento no viva en una sola cabeza. Todo lo demás se construye encima de eso.
Regla simple: no invirtás en el nivel siguiente mientras tengás un 1 en datos o en continuidad. Son los cimientos.
Cómo saber si te está funcionando
Podés decir en una sola frase cuál es tu punto más débil.
Tenés tres acciones concretas para los próximos tres meses, no una lista de veinte.
Cuando llegue un vendedor a ofrecerte algo, sabés si eso resuelve tu 1 o solo mejora tu 3.
A los seis meses podés comparar y ver movimiento real.
Errores comunes
Ponerse buena nota. Un diagnóstico amable no sirve para nada.
Medir herramientas en vez de respuestas. Tener el software no es usarlo.
Arrancar por lo más llamativo. La IA sobre datos malos produce respuestas malas más rápido.
Compararte con empresas grandes. Un negocio de mostrador no necesita el mismo nivel que una distribuidora de 200 empleados.
Hacerlo una vez y guardarlo. El valor está en repetirlo y ver si te moviste.
Empezá esta semana
Tomate una hora, contestá las seis preguntas con evidencia y quedate con el número más bajo. Ese es tu proyecto de los próximos tres meses. Uno solo.
Si preferís que alguien de afuera lo revise con vos y te diga cuál es el siguiente paso realista, eso es lo que hacemos antes de recomendar cualquier herramienta: primero entendemos cómo trabajás.


