
Empezá por la operación, no por la pantalla
Anotá cómo vendés, cómo recibís mercadería, cuántas cajas o sucursales usás y qué problemas necesitás resolver. Un sistema puede verse moderno y aun así no servir para tu flujo diario.
Validá lo esencial
Probá el catálogo, unidades y variantes; entradas y ajustes de inventario; apertura y cierre de caja; devoluciones; permisos por usuario; reportes y exportación de datos. También revisá qué ocurre si falla internet y qué hardware necesita.
Pedí una prueba con un escenario real
Usá productos reales, una jornada de ventas y los medios de pago que manejás. Confirmá cómo se migrarán los datos, quién configurará el sistema y qué soporte existe después de la puesta en marcha.
Evitá comprar más sistema del que necesitás
Elegí el alcance que resuelva el problema actual y pueda crecer de forma ordenada. Una implementación pequeña y bien configurada suele ser más útil que una lista extensa de funciones sin proceso definido.