
La mejor demostración no siempre muestra el mejor ajuste
Las demos suelen estar diseñadas para enseñar el recorrido ideal. El riesgo aparece en las excepciones: devoluciones, cambios de precio, ventas sin conexión, unidades distintas, cierres con diferencias, integraciones fallidas o datos incompletos.
Elegir bien no consiste en encontrar “el mejor sistema” en abstracto, sino el sistema que encaja con el modelo operativo, los riesgos y la capacidad real de la empresa.
Definí criterios antes de ver proveedores
Separá requisitos funcionales —ventas, compras, inventario, finanzas, servicio— de requisitos no funcionales como seguridad, disponibilidad, rendimiento, exportación, integración y soporte.
Priorizá. Un listado interminable trata todo como importante y facilita que cada proveedor diga que cumple. Identificá lo obligatorio, lo valioso y lo opcional.
Probá escenarios completos
Pedí que la demostración use datos y casos parecidos a los tuyos. Seguí un flujo de principio a fin: crear el producto, comprarlo, recibirlo, venderlo, devolverlo, ajustar existencias y revisar el efecto en caja y reportes.
Incluí excepciones y volumen. Preguntá qué ocurre si falla internet, si hay productos duplicados, si una integración se retrasa o si el usuario no tiene permiso.
Compará arquitectura y datos
Revisá APIs, métodos de exportación, propiedad de los datos, copias de seguridad y compatibilidad con herramientas actuales. Confirmá cómo se migrará la información y quién será responsable de limpiarla y reconciliarla.
Si una función depende de un desarrollo futuro, no la evalués como disponible. Pedí una fecha contractual y una alternativa.
Calculá costo total y esfuerzo de cambio
Sumá licencias, implementación, hardware, integraciones, migración, capacitación, soporte y operación a varios años. Considerá también el tiempo del equipo interno.
Evaluá la facilidad de uso con personas que realmente trabajarán en el sistema. Una solución potente que nadie adopta tiene un costo oculto enorme.
Evaluá al implementador por separado
El producto y la capacidad de entrega son decisiones relacionadas, pero diferentes. Revisá experiencia del equipo propuesto, metodología, referencias comparables, transferencia de conocimiento y gobierno del proyecto.
Usá una matriz de puntuación con evidencia y documentá por qué se eligió cada opción. Eso reduce sesgo, acelera la decisión y deja una base clara para el contrato y la implementación.