GUÍA

Cómo elegir a quién te implementa el sistema

Cómo elegir a quién te implementa el sistema

El sistema es bueno y lo usan miles de negocios. El tuyo lleva cuatro meses a medias. El problema no es el software: es quién te lo está implementando.

El sistema es bueno y lo usan miles de negocios. El tuyo lleva cuatro meses a medias. El problema no es el software: es quién te lo está implementando.

Por Cadelink Consultores

Lectura: 5 min

Cliente e integrador revisando responsabilidades de una implementación

El sistema que elegiste es bueno. Lo usan miles de negocios y funciona. Pero el tuyo lleva cuatro meses a medias, el catálogo está mal cargado y tu gente no lo quiere usar.

El problema no es el software. Es quién te lo está implementando.

Elegir el sistema y elegir a quién lo instala son dos decisiones distintas, y la segunda pesa más de lo que casi nadie cree. Un buen sistema mal implementado se siente exactamente igual que un mal sistema.

Lo corto

  • Preguntá quién específicamente va a hacer el trabajo, no quién te está vendiendo.

  • Pedí dos referencias parecidas a vos y llamalas de verdad.

  • Exigí que te enseñen, no solo que lo hagan. Si no transfieren conocimiento, quedás amarrado.

  • Que el que capacita entienda tu negocio, no solo el software.

  • Definí qué pasa después del arranque antes de firmar.

Quién hace el trabajo, con nombre

El patrón más frecuente en implementaciones es este: te venden con el mejor técnico, arranca con él, y a las tres semanas lo mueven a un cliente nuevo y te dejan con alguien que recién empieza.

Preguntá directo y pedilo por escrito:

  • ¿Quién va a estar en mi proyecto? Nombre y experiencia.

  • ¿Cuánto tiempo va a dedicarle y en qué momentos?

  • ¿Está en otros proyectos al mismo tiempo? ¿Cuántos?

  • ¿Qué pasa si esa persona sale del proyecto? ¿Me avisan? ¿Quién la reemplaza?

Un proveedor serio contesta esto sin incomodarse. El que se pone evasivo te está diciendo algo.

Llamá a las referencias, y preguntá lo incómodo

Pedí dos referencias de negocios parecidos al tuyo en tamaño y rubro. No de la empresa más grande que atendieron.

Y cuando llamés, evitá "¿quedaron contentos?". Preguntá:

  1. ¿Cuánto tardó de verdad comparado con lo que les dijeron al inicio?

  2. ¿Qué salió mal y cómo lo resolvieron?

  3. ¿Cuánto tiempo de su propia gente consumió?

  4. ¿Hubo costos que no esperaban?

  5. ¿Los volverían a contratar? Y sobre todo: ¿para qué sí y para qué no?

Esa última pregunta es la más honesta y la que más información da.

Que te enseñen, no solo que lo hagan

Un integrador que no transfiere conocimiento te deja dependiente para siempre. Y esa dependencia se cobra sola con el tiempo.

Pedí como parte de la entrega:

  • La configuración documentada: permisos, categorías, reglas de precio, impuestos.

  • Capacitación a dos personas mínimo, no a una.

  • Que alguien de tu equipo esté presente cuando se hacen cambios importantes.

  • Los accesos de administrador a nombre del negocio.

Un integrador bueno quiere que aprendas. El que prefiere mantenerte dependiente te lo va a demostrar resistiéndose a estas cuatro cosas.

La capacitación es para quien usa el sistema

Acá se pierden la mitad de las implementaciones. La capacitación se le da al dueño, que la entiende perfecto, y a la gente de mostrador se le enseña "lo básico" en media hora.

Confirmá antes:

  • ¿A quién capacitan? Tiene que ser quien va a estar en la caja y en la bodega.

  • ¿Cuántas horas y en qué horario? Si es en hora pico, no va a servir.

  • ¿Es sobre tareas reales o un recorrido de menús?

  • ¿Incluye a quien entre después? La rotación existe.

  • ¿Dejan material para consultar?

En Lubricantes Mairena, por ejemplo, la capacitación no fue un evento: fueron más de 15 trabajadores formados a lo largo de cuatro años, a medida que el equipo cambiaba. Esa es la diferencia entre instalar y acompañar.

Qué pasa después del arranque

El día del arranque no es el final del proyecto. Es cuando empiezan los problemas reales.

Definí por escrito:

  • Cuántas semanas de acompañamiento incluye después de salir en vivo.

  • A quién le escribís un sábado si algo falla, y en cuánto tiempo contesta.

  • Qué se considera soporte incluido y qué se cobra aparte.

  • Qué pasa si a los dos meses descubrís que algo quedó mal configurado.

Cómo saber si elegiste bien

  • Sabés el nombre de quien va a trabajar en tu proyecto.

  • Hablaste con dos clientes suyos parecidos a vos.

  • Tenés por escrito qué te van a enseñar y a quién.

  • Sabés qué pasa el día después del arranque.

  • Te dijeron algo que no querías oír. Un integrador que solo dice que sí es una señal de alerta.

Ponele número a elegir barato

La tentación de tomar la cotización más baja es fuerte. Hacé la cuenta completa antes.

Un integrador que cobra C$ 20,000.00 menos pero se atrasa tres meses te cuesta, en un negocio que vende C$ 500,000.00 mensuales:

  • Tres meses sin los beneficios que esperabas. Si el sistema iba a ahorrarte C$ 15,000.00 mensuales, son C$ 45,000.00 que no llegaron.

  • Horas extra de tu equipo resolviendo lo que quedó a medias.

  • Desgaste del personal, que es lo más caro y lo que no se recupera: si la gente pierde la fe en el proyecto, el siguiente intento cuesta el doble.

El precio de la implementación casi nunca es donde se decide si el proyecto sale barato o caro.

Errores comunes

  • Elegir por el precio más bajo. La diferencia se paga en meses de atraso.

  • No pedir referencias comparables. Que hayan implementado en una empresa de 300 empleados no dice nada sobre tu tienda.

  • Aceptar que capaciten solo al dueño. El sistema lo usa otra gente.

  • No definir el después. El arranque es cuando más ayuda necesitás.

  • Dejar todo el conocimiento afuera. Es cómodo hoy y caro en dos años.

Empezá esta semana

Si estás por contratar, pedí el nombre de quien va a trabajar en tu proyecto y dos referencias de negocios de tu tamaño. Llamá a las dos y hacé las cinco preguntas incómodas.

Podés ver cómo trabajamos nosotros en nuestros casos reales: negocios de mostrador en Managua, con nombre y números. Y si querés arrancar con alcance cerrado, es Tienda en Control.

Seguí leyendo

SIGUIENTE PASO

¿Querés aplicar esta guía en tu negocio?

Contanos qué necesitás ordenar y te ayudamos a convertir lo aprendido en un siguiente paso claro para tu negocio.

SIGUIENTE PASO

¿Querés aplicar esta guía en tu negocio?

Contanos qué necesitás ordenar y te ayudamos a convertir lo aprendido en un siguiente paso claro para tu negocio.