
Cerrá siempre de la misma manera
Definí una hora de corte y evitá registrar ventas mientras se hace el conteo. Contá el efectivo por denominación, separá el fondo inicial y compará el resultado con las ventas registradas.
Revisá todos los medios de pago
No mires solamente el efectivo. Compará transferencias, tarjetas, créditos y devoluciones. Documentá retiros, gastos y entradas extraordinarias para que cada movimiento tenga una explicación.
Registrá la diferencia, incluso si es pequeña
El cierre debe guardar quién contó, cuánto esperaba el sistema, cuánto se encontró y cuál fue la diferencia. Si se repite el mismo problema, revisá el momento donde ocurre: cambio entregado, ventas sin registrar, gastos de caja o forma de pago incorrecta.
Una rutina consistente permite corregir el proceso sin depender de recuerdos al día siguiente.