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Cómo llevar varios proyectos sin que se estorben

Cómo llevar varios proyectos sin que se estorben

Tres iniciativas en marcha, tres responsables distintos y las tres le piden tiempo a la misma encargada de bodega, que no da abasto.

Tres iniciativas en marcha, tres responsables distintos y las tres le piden tiempo a la misma encargada de bodega, que no da abasto.

Por Cadelink Consultores

Lectura: 5 min

Equipo coordinando una cartera de transformación empresarial

Tenés tres cosas en marcha al mismo tiempo: el sistema nuevo en la tienda, la conexión con la segunda sucursal y el catálogo para vender por WhatsApp.

Cada una la lleva alguien distinto. Nadie sabe cómo van las otras dos. Y las tres le están pidiendo tiempo a la misma encargada de bodega, que no da abasto.

En las empresas grandes a esto le ponen una oficina de proyectos con gente dedicada. En un negocio de mostrador eso sería absurdo. Pero el problema que resuelve es real, y hay una versión liviana.

Lo corto

  • No necesitás una oficina. Necesitás una persona, una hoja y media hora por semana.

  • Sirve cuando tenés tres o más proyectos a la vez, o dos que se pelean por la misma gente.

  • Su trabajo es ver el conjunto, no ejecutar los proyectos.

  • Una sola hoja con todo vale más que tres planes separados y detallados.

  • Si toma más de media hora semanal, se abandona.

Cuándo hace falta y cuándo no

No hace falta si: tenés un solo proyecto en marcha. Ahí alcanza con un responsable y una reunión semanal.

Sí hace falta si:

  • Tenés tres o más iniciativas activas.

  • Dos proyectos le piden tiempo a la misma persona.

  • Nadie puede decirte, sin averiguar, cómo va cada cosa.

  • Ya pasó que dos proyectos se estorbaron entre sí.

  • Empezaste cosas que quedaron a medias y nadie sabe en qué estado están.

La versión liviana: una persona y una hoja

No es un puesto nuevo ni alguien dedicado a tiempo completo. Es un rol que alguien suma a lo que ya hace, con media hora semanal protegida.

Puede ser el administrador, la encargada general, o vos mismo si el negocio es chico. Lo importante es que sea una sola persona y que tenga permiso para preguntar a todos.

La hoja tiene una fila por iniciativa y cinco columnas:

  1. Qué es y para qué sirve.

  2. Quién la lleva.

  3. En qué estado está: no arrancó, en curso, trabada, terminada.

  4. Qué persona del equipo necesita y cuántas horas por semana.

  5. Qué está esperando para avanzar.

Esa cuarta columna es la que justifica todo el ejercicio. Es donde se ve que tres proyectos le están pidiendo 15 horas semanales a alguien que tiene 6.

Media hora por semana

Siempre el mismo día. Tres preguntas por cada iniciativa:

  • ¿Avanzó desde la semana pasada? Si la respuesta es no dos semanas seguidas, está trabada aunque nadie lo diga.

  • ¿Está esperando algo? Una decisión, un dato, una persona.

  • ¿Choca con otra? Misma persona, mismos días, mismo sistema.

Y una pregunta general al final: ¿hay algo que deberíamos pausar? Pausar a conciencia es mucho mejor que tener cinco cosas arrastrándose.

El conflicto de recursos es el hallazgo principal

Casi siempre, la primera vez que alguien llena esta hoja, aparece lo mismo: una o dos personas están comprometidas en todo.

Con números. Si la encargada de bodega tiene 6 horas semanales disponibles y:

  • El sistema nuevo le pide 4 horas.

  • La conexión de sucursales le pide 5 horas.

  • El catálogo de WhatsApp le pide 4 horas.

Son 13 horas pedidas contra 6 reales. Los tres proyectos van a ir al 45% de la velocidad prometida, y nadie va a entender por qué.

La decisión correcta no es pedirle más esfuerzo. Es pausar dos y terminar uno. Tres proyectos al 45% valen menos que uno al 100%.

Lo que este rol NO debe hacer

  • No ejecuta los proyectos. Cada uno tiene su responsable.

  • No decide. Levanta los conflictos para que decida el dueño.

  • No pide informes largos. Tres preguntas por proyecto, verbales.

  • No arma presentaciones. Una hoja actualizada es todo el entregable.

En el momento en que este rol empieza a generar trabajo administrativo en vez de ahorrarlo, se desvirtuó y hay que simplificarlo.

Cómo saber si funciona

  • Podés saber en un minuto cómo va cada iniciativa.

  • Nadie está comprometido en más horas de las que tiene.

  • Cuando algo se traba, se sabe la misma semana.

  • Se pausó al menos una cosa a conciencia, en vez de dejarla arrastrándose.

  • La revisión toma media hora o menos.

Ponele número a llevar todo a medias

La resistencia a pausar un proyecto viene de que pausar se siente como retroceder. La cuenta muestra lo contrario.

Con las tres iniciativas del ejemplo, cada una prometiendo un beneficio mensual una vez terminada:

  • Las tres al 45%: ninguna termina en el trimestre. Beneficio recibido a los tres meses: C$ 0.00.

  • Una al 100%: el sistema nuevo termina en seis semanas y empieza a ahorrar C$ 15,000.00 mensuales. A los tres meses ya recibiste unos C$ 22,500.00, y las otras dos arrancan con el camino despejado.

Pausar no es perder el trabajo hecho: es dejar de repartir la misma atención entre tres cosas que se estorban.

Errores comunes

  • Copiar la estructura de una empresa grande. Comités, actas y reportes que nadie lee.

  • Que el rol lo tenga alguien sin permiso para preguntar. Necesita poder tocarle la puerta a cualquiera.

  • No mirar la columna de recursos. Es la más importante y la que más se salta.

  • Nunca pausar nada. Terminás con seis proyectos vivos y ninguno terminado.

  • Que la reunión crezca. Si pasa de media hora, se deja de hacer en un mes.

Empezá esta semana

Escribí en una hoja todas las iniciativas activas y, al lado de cada una, qué persona del equipo necesita y cuántas horas por semana. Sumá por persona. La respuesta suele explicar por qué nada avanza.

Si el resultado es que tu equipo no tiene capacidad para llevar la implementación, esa es exactamente la lógica de Tienda en Control: nosotros preparamos el sistema y tu gente solo pone el tiempo de la capacitación.

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